En la invernal Barcelona, terminé de leer Mil soles espléndidos, la última novela de Khaled Hosseini. La recomiendo a quien le interese leer sobre la situación de la mujer en Afghanistán. El texto me hizo pensar por qué la cultura árabe y de Oriente Medio incide –quizás sin darnos cuenta- en algunos estilos de moda de Occidente. La superposición de prendas y de capas de ropa me recuerda la tradicional forma de vestimenta árabe de cubrirse con diversas telas. La pashmina, ¡hace tanto que está en la vuelta! remite en cierto modo al velo islámico o a los turbantes… Y me llamó la atención que en los primeros días del año 2010, la vidriera de Hermès en la rue Faubourg-St. Honoré en París –por donde pude pasear a fin de año- mostraba un decorado con fondo de minaretes y arcos de medio punto de estilo mozárabe.

Como dice un artículo que leí en la edición de diciembre 2009/enero 2010 de la revista Monocle (“A briefing on global affairs, business, culture & design”), algunos países aprendieron el arte de influenciar a otros “the soft way”. La frase viene del término político “soft power”, e implica influir no tanto a través del poder militar o económico, sino a través de la cultura, de las ideas, de una cierta atracción, sin imponer…


