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February 26, 2010 | Diseño, Moda

Vestidos para ganar

por | 9 Comentarios

Entrevero. Colección 2010. Livni-Escudero.

La siguiente nota surge de la necesidad de hacer un “estado del arte” de los jóvenes diseñadores textiles uruguayos. ¿Está de moda ser diseñador textil? ¿Quiénes son? ¿Dónde estudian? ¿Qué relación tienen con la industria? ¿Qué tipo de cambio social y cultural producen en un país? Todas estas preguntas intenté responderlas a través de las voces de los que diseñan y viven (¡se apasionan!) con la moda textil uruguaya.

El artículo se publicó el pasado 18 de diciembre en el semanario Brecha y me gustaría compartirlo con ustedes. Y de esta manera, seguir fomentando el debate y contestar las preguntas entre todos.

Mariangela Giaimo

Fue antes de la famosa crisis financiera de 2002. En pleno centro de un Montevideo ya deprimido, un grupo de jóvenes diseñadores se unió en El Piso, local de la galería La Madrileña. Eran inexpertos pero apasionados por el área textil, la moda y los objetos de diseño. Vino la debacle y ese emprendimiento se esfumó. Tres años después hubo otro impulso: en la Ciudad Vieja varios diseñadores abrieron locales de venta de objetos de diseño, tratando de imitar el fenómeno del barrio Palermo en Argentina, ofreciendo desde aparatos de iluminación hasta blocks de notas. Todo lo que podía tener un toque de diversidad era propuesto casi como un objeto de culto. Pero, de nuevo, el freno. Hasta hoy.

Se puede sentir otro movimiento tectónico con la reapertura de locales en la Ciudad Vieja, Pocitos y Punta Carretas, así como la constante realización de concursos, fiestas y ferias en bares, viejos cines o jardines de casas particulares. Algunos encuentros se difunden a través de invitaciones vía Facebook. “Este año hubo una especie de boom de ferias de diseño, desde las más pequeñas y puntuales a algunas que duraron varios días e incluyeron otros eventos asociados, como conciertos, desfiles e intervenciones artísticas”, dice Natalia Jinchuk, integrante del Centro de Tendencias del LATU y responsable de BlogCouture, sitio especializado en desarrollo y difusión del diseño. “Fue el caso de Fashion Rocks, en Lindolfo, y Moda en Acción, en Casablanca. Por supuesto que la Feria Máxima ya es un clásico, así como las ferias de Navidad”, cuenta. Son núcleos de efervescencia donde nuevos diseñadores pueden comenzar a expresarse. Pero a veces el apuro por mostrar juega en contra, y por eso las prendas que se encuentran no poseen el máximo en calidad y creatividad. Es importante no apurar los tiempos internos y no pasar por alto procesos creativos para así lograr un producto de calidad, matiza la profesora de diseño María Inés Strasser.

Diseño de Srta. Peel

No hay datos concretos de cuántos diseñadores textiles y de moda hay en el país, afirma Daniel Bergara, flamante director del Centro de Diseño Industrial (CDI). Pero la sospecha de que es una vocación en auge está marcada por la amplia oferta de estudios. En estos últimos años, a los centros de la Universidad del Trabajo  (UTU), la ORT, el CDI, el Instituto Strasser y la escuela de Peter Hammers, se le han sumado la Universidad de la Empresa, el instituto Bios y la escuela de Pablo Giménez. Son lugares donde puede profesionalizarse toda una generación que busca “expresar y celebrar una identidad. Eso ha sido una fuerza productiva. El motor mismo de la mutabilidad de la moda” , explica Emanuela Capelli, catedrática de Teoría y Tendencias de la Moda de la ORT. También se puede anotar como motor del auge el aura glamorosa que envuelve al diseñador: “Nos llega la imagen de las campañas mediáticas –señala Strasser–, lo muestran como un mix de artista, creador, ídolo, estrella de cine y por último couturier. Ese futuro de un mundo mágico y tratamiento de estrella es el impulso de muchos jóvenes”.

Este fenómeno se da en tiempos de la “estetización de la vida cotidiana”, como dice el inglés Mike Featherstone. En la sociedad de consumo, según este autor, la base es el borramiento de las fronteras entre el arte y el consumo masivo. Pero a estar atentos, porque esta valorización de la representación –en lo textil y la moda– no es un fenómeno explosivo, sino acumulativo: “Si bien el diseño en Uruguay siempre ha tenido importancia, es a partir de la década del 80 –con la creación del Centro de Diseño Industrial (CDI)– que ha habido un desarrollo. Hablar de diseño ahora es común para cualquier empresario”, explica Bergara. Es más, “la misma  industria lo entiende, aunque faltan empresarios que apuesten al diseño”.

Diseño de Alexia Berthelemy.

COUTURIERS Y ALGO MÁS. Los actuales referentes del diseño en Uruguay son Ana Livni, Fernando Escuder, Quiroga- Quiroga y Srta Peel, entre otros. A diferencia del diseñador de alta costura que hace una pieza única, estos profesionales proponen un diseño de autor –que implica la originalidad– unido a un nivel de gran escala de producción. Es por eso que no se resisten a la “industria” y no la ven como una antítesis de su vocación, sino como una parte fundamental de su trabajo. “Que un producto sea industrial no quiere decir que sea masivo, sino que exista la capacidad de industrializarlo. El nuestro no es masivo por un tema de costos, es para los sectores medio y medio alto”, detalla la dupla Livni-Escuder. Hace ocho años que tienen su propia marca: “Necesitás mucha creencia, mucha fuerza y muchas ganas. Nosotros creemos en lo que estamos generando y creemos que con esto mejoramos el mundo y lo hacemos más bello”. Su ropa plantea como “filosofía” el slow wear, que implica la preservación de los recursos naturales, el diálogo con la naturaleza y el interior de cada individuo, sin olvidar la calidad. Apuntan a una indumentaria que sea funcional para todo el día y que pase a tener la identidad de quien la consume –más allá del imperativo social de los cuerpos perfectos–, ya que el usuario puede intervenir el diseño.

Pero a los que recién comienzan se les hace muy difícil tener su propia marca, y muchos encuentran trabajo en las trading. Los más afortunados trabajan en tiendas como Lemon, Si-Sí o La Ópera, o cuentan con un incipiente trabajo  independiente. Ese es el caso de Agustina Bello, que con 25 años es diseñadora textil egresada del CDI. Agustina tiene taller propio de diseño de estampados e integra Galú, un emprendimiento de calzado femenino que nació del programa de incubadoras de empresas del Ingenio del LATU. Bello apuesta a que el diseño independiente tenga vuelo comercial. “Me gusta trabajar con la industria y hay mucho para aprender de ella. Sería bueno que hubiera una alianza más fuerte entre las empresas y los diseñadores. Un poco lo que hace Manos del Uruguay, que realiza productos para Stella McCartney y Marc Jacobs.” Alexia Berthelemy también es otra joven de 21 años que ya cuenta con su marca de ropa. Egresada de la escuela de Pablo Giménez, estudiante de comunicación y diseñadora de Dani Umpi, cree que sigue existiendo una mirada lúdica sobre la moda en vez de encararla como un negocio: “Como se sabe, el diseño pertenece a una de las industrias más grandes del mundo, la industria de la moda, y creo que nuestro país está por descubrirla”. _

Estampado de Agustina Bello.

“TRADING” DE MODA EN URUGUAY

LAS “OFF-SHORE” DEL DISEÑO

Las trading de diseño surgen de manera explosiva luego de la crisis de 2002 y el cierre de varias fábricas en el país. Son la reconversión de empresas textiles en intermediarios de diseño: un pool de diseñadores hace colecciones para ser fabricadas en China y vendidas en otras partes del mundo. De esta manera, no hay maquinaria, ni fabricación, ni producción. Estas trading –instaladas en la Zona Franca o en la Ciudad Vieja– se han convertido en un lugar de trabajo para los recientes diseñadores que buscan una oportunidad laboral.

Para Daniel Bergara, director del CDI, las trading son una realidad del sistema. Sin embargo, anota, “como proyecto de país uno no lo desea. Estaría mejor que todo lo que se genera se quedara aquí. Los centros de formación tienen que generar profesionales capaces de analizar esa situación y de desarrollar alternativas”. Lucrecia de León, de 27 años, hace dos y medio que es empleada de una trading especializada en sastrería masculina. Su trabajo consiste en la ejecución de un producto, su seguimiento –vía Internet o a través de viajes a China– y la confección. “En este trabajo me doy cuenta de cómo funciona el mundo a nivel de cantidades, de mercado, y los tiempos y velocidades de una producción masiva. Sobre todo te sirve para ser muy detallista, porque sos un intermediario entre el cliente y el proveedor. Pero claro, falta también el vuelo de poder hacer lo que uno quiere.” Ese lado “creativo” lo desarrollará a partir de un premio para jóvenes emprendedores que acaba de ganar con una amiga. Planean una marca de accesorios de moda de cuero y lana.

Por su parte, la argentina Nadine Zlotogora trabajó para la marca internacional Ona Sáez. “Lo que hacía eran ‘ejercicios’ de desarrollo de prendas. Trabajar en productos no es diseñar ropa, es diseñar un producto. Los siete diseñadores que hay en esa empresa hacen las cosas correctas y las fichas perfectas para que el producto pueda ser producido en China o en donde sea. De diseño poco tienen”, dice, y compara ese trabajo con su creación personal: “En Nadine hago Nadine. Es expresarte,expresarte y expresarte siempre”.

Fe de erratas: En el párrafo anterior hubo una malinterpretación de la declaración de la diseñadora Nadine Zlotogora. En ningún momento vinculó a la empresa Ona Sáez como una empresa de diseño sin creación propia. A los lectores y a Nadine, mis disculpas.
Mariangela Giaimo

Diseño de Nadine Zlotogora. Otoño -Invierno 2008.

EL CASO ARGENTINA

PALERMO TRENDY

Al mejor estilo East Village de Nueva York en los años ochenta, el barrio de Palermo de Buenos Aires poscrisis 2002 fue el centro del diseño de autor. Este fenómeno causó la revalorización del barrio –con un alza en su cotización inmobiliaria– y su división en varios reductos: Hollywood, Soho y otros nombres que hacen referencias a lo cool y fashion del diseño. Palermo se convirtió, entonces, en escenario de la clase media porteña que compra y consume originalidad y arte pop y también “vida natural”. Hoy ya no es más un reducto de unos pocos: cerca de la plaza Serrano se han impuesto maxiferias de diseño y se instalaron grandes tiendas de marcas globales. Nadine Zlotogora comenzó su carrera en 1992 con el diseño textil para mujeres, hombres y niños. En sus comienzos ganó un concurso de Alpargatas Textil y trabajó para esa empresa por casi diez años. En 2000 plantó su marca en la Galería Larreta –en Florida entre Paraguay y Marcelo T de Alvear, pleno centro porteño– con otros 17 diseñadores. En 2002 logró instalarse en Palermo en plena época de separación de la exitosa dupla argentina Trosman-Churba. “Era un barrio donde no caminaba nadie pero ya había algunas tiendas de diseño –cuenta–, una zona deprimida pero muy bien conceptuada. Había unos cafecitos y bares en donde se juntaban intelectuales. Estaba lleno de cosas viejas, deterioradas por el tiempo, pero alucinantes. Uruguay tiene mucho de eso para rescatar aún.” Zlotogora ahora se siente invadida por las ferias y la ropa de las marcas internacionales. Sus diseños son “para personas sensibles que buscan calidad y que valoran eso. Mis diseños tienen algo que dice ‘en algún tiempo fui lujosa pero ahora no’. Yo quiero hacer ropa que sea heredada”. _

Missoni fue fundada en 1953 por el matriminio Missoni-Jelmini. Un ejemplo de empresa textil surgida después de la guerra y que aún mantiene vigencia.

LA MODA DA TRABAJO

En la Italia del norte, devastada por la segunda posguerra, comenzaron a surgir pequeñas sartorie familiares que cosían. Los confeccionistas (o costureros) necesitaban un diseñador para mejorar el estilo de su producción. Allí comenzó Giorgio Armani, quien luego de trabajar varios años para costureros se pasó a la marca Cerutti. Un par de décadas después, la industria textil e industrial impulsó el “made in Italy”: la revaloración de la producción artesanal e industrial a través de un diseño identificable que le agrega un plus cultural y económico a un producto para que compita comercialmente. La construcción de este “valor-marca” es un proceso lento, pero algunos países están identificando el papel del diseño como agente de innovación y competitividad, generador de nuevas posibilidades y propuestas económicas.

En Latinoamérica, Brasil, con su asociación de diseñadores ABEST, ha logrado la creación de una marca-país. En Uruguay ciertos “valores”, como la excelente mano de obra de confección, están desapareciendo. Muchas personas prefieren un sueldo como cocineros en un hotel de Punta del Este que esperar a que resurja la industria textil y de moda. A este problema hay que sumarle una serie de mitos ficticios sobre el made in Uruguay de la lana y el cuero. La mayoría de la lana se exporta sucia o en tops –sólo lavada y peinada– y casi no se fabrican hilados. Es por eso que el desfile “Cien por ciento lana”, de cuarto año de egreso del CDI, fue una propuesta de los nuevos diseñadores para la visibilidad de la explotación de este material. _


9 Responses to Vestidos para ganar

  1. Nat says:

    Les recomiendo de verdad tomarse el tiempo para leer esta nota que, al venir del formato escrito y de semanario, excede obviamente los caracteres de la lectura web.
    Creo que Mariangela hizo aquí un excelente trabajo, profundo y a la vez básico en sus conceptos. Creo en una mirada más externa, no tan involucrada con el tema, para aportar otro enfoque, pero al mismo tiempo siempre temo que resulte superficial y llena de errores y suposiciones. Por eso me gustó la nota, porque fue tomada con extrema seriedad sin llegar a ser solemne.
    Hay varios puntos que me resultan dignos de debate: por ejemplo, esa fantasía de muchos de los estudiantes de diseño de resultar el próximo Karl Lagerfeld. No estoy criticando la ilusión y el entusiasmo que todos debemos tener al enfrentarnos a una nueva tarea, pero lo que muchas veces se pasa por alto es que, a la hora de enfrentarse al mercado, existen aspectos mucho más básicos como la calidad, la confección o el conocimiento del público objetivo que son dejados de lado en pos de los “espejitos de colores”.
    Otro tema muy interesante es el de las tradings, una realidad que todo el mundo conoce pero de la que nadie habla. Las declaraciones de Bergara en parte me sorprendieron, quizá por ignorancia, porque si bien la mayoría de diseñadores que conozco que trabajan en tradings se quejan de la falta de creatividad de la tarea, también las defienden como un gran aprendizaje, hoy por hoy ocupando el vacío que dejaron las textiles.
    En fin, mucho para hablar, ustedes qué opinan?

  2. feala actitud says:

    que paso ????
    borraron el post de valeria que decia algo de escuder?????????
    no les gustò???
    avisen antes si solo habilitan los comments para que les digan que està todo bien !
    asevero lo del post : ESTE MUNDILLO PSEUDO FASHION , APESTA !!!!!!!!

  3. valeria says:

    disculpen si mi comentario anterior sonó agresivo, no era mi intencion, pero tampoco esperaba una censura, ya que entendí este espacio como un medio para difundir información y también opiniones que no siempre coinciden.
    Sigo manteniendo que me sorprendió ver las similitudes entre la ultima coleccion de ana livni con algunas cosas de las chicas de 4ºtextil del centro de diseño industrial.
    Capaz me este equivocando, pero me parece que hay que respetar las creaciones de la gente que recien comienza, y darles vida, y esta no es la manera.

    Saludos

  4. BlogCouture says:

    Queridos lectores: nos gustaría contarles que en BlogCouture tenemos la política interna de no publicar comentarios que tocan temas demasiado delicados, como ciertas acusaciones que puedan generar situaciones muy incómodas. También preferimos no publicar comentarios que percibimos como agresivos e irrespetuosos con el objetivo de no perder el foco del blog, y de que nos cuidemos unos a otros. Obviamente las críticas son muy necesarias y bienvenidas, pero pensamos que hay formas de hacerlo y creemos en las que están hechas constructivamente. Nuestra prioridad siempre será mantener el diálogo en BlogCouture sano y positivo, ya que sentimos que así lo requiere esta escena de moda y diseño que comunicamos.

    Esperamos que sepan comprenderlo y los invitamos a seguir comentando.
    Muchas gracias

  5. Cuando nace el diseño en la Ciudad Vieja con la crisis del año 2002, no fue imitando lo que sucedía en el barrio Palermo de Buenos Aires, sino que al mismo tiempo que surgía un local de vestimenta de autor con un alfiler de gancho estampado en la puerta de la calle Maciel, aparecía el multimarca Salsipuedes en Honduras. Mas tarde este fenómeno se hacia exponencial con Imaginario Sur y la suma de varios diseñadores locales innovadores. Y siguió con muchos, muchos, y muchos mas en Buenos Aires que Montevideo claro. La diferencia se noto mas tarde cuando percibimos un crecimiento exponencial en la vecina orilla, no solo con nuevas redes y alianzas entre los diferentes integrantes directos del diseño, sino que el gobierno junto al Centro Metropolitano de Diseño lograron trascender las fronteras y llegar a mercados nunca antes vistos.
    Desde Montevideo, Uruguay, nos sentimos parte de esta tendencia regional, con mucha pasión, contagiándonos de fuerza con otros colegas cuando estamos mas débiles, estimulados por aquellos que todavía creen que se puede crecer creando y haciendo, con ideas y desarrollo, porque el arte no esta en la reserva, se construye trabajando, haciendo las redes para generar una corriente mas potente, acercándose no solo a la cultura y a la sociedad a través de la vestimenta y los objetos, sino también llegando a la industria, a nuevos espacios desde nuestro interior hacia el exterior, desarrollando nuestra identidad.

    Me duele cuando las frases en una entrevista son cortadas, y quedan fuera de contexto. Pienso eso de esta nota, pero me resulto muy interesante, me motivo a informarme mas y a escribir sobre el tema, eso esta bueno!

    Me gusta lo que intenta debatir Natalia, pienso que las trading son una fuente importante de trabajo para los diseñadores emergentes, el desarrollo de cualquier producto significa creatividad y diseño, sin lugar a dudas. Pero puedo asegurar con 10 años de experiencia, que con el diseño de autor también se vive lo comercial como debe de ser, pensando en el desarrollo de la industria local, sin reserva en el arte y los aspectos culturales, y quizás en un trading esto ultimo cueste mas.

  6. me falto responder sobre la opinión de Valeria.
    Creo que el trabajo que hicieron los chicos de 4to año fue sin duda superior a lo que esperaba como Diseñador Independiente, y como responsable de la cátedra de 4to año Textil del Centro de Diseño Industrial, puedo asegurar que el trabajo que hicimos con los Chicos GRANDES es muy pero muy interesante, y me lleva a pensar que en Uruguay SI se puede, y de que esta es una de las maneras. Debemos actuar en grupo, siendo originales y creativos, buscando innovar desde lo tradicional a lo mas “future”.
    La historia de cada Diseñador establecido o emergente, puede sumar o repetir, como Diseñador me inclino por la primera, porque creo en el arte como una forma de vida, pero muchas veces la segunda es necesaria para crecer como empresarios, uniendo redes, llegando a la industria.
    Por ejemplo desde el año 2002 en nuestra empresa junto a Ana Livni trabajamos con fieltro, primero fue con lanas y desarrollos italianos mezclados con teñidos y estampados por nosotros mismos, con nuestras manos, y dejamos de hacerlo… por varios motivos, costos, difícil acceso al material.
    En el año 2008 volvimos a retomarlo pero desarrollado en Uruguay con lana merino y fue excelente, recién volvemos de presentar la colección ENTREVERO 2010 en el BAFweek y el 90 por ciento es de este material, estampado, cortado y confeccionado en URUGUAY.Tampoco debemos de olvidar otras materiales, otras formas, otros procesos, eso fue evidente y sucedió con el grupo de 4to, comenzando por el camino tradicional llegamos a mas. Cada estudiante presento su colección transmitiendo su identidad, mas allá de la tendencia grupal que siguieron.
    Y esta energía transmitimos en la cátedra del CDI en el 2009, junto a la DI Agustina Bello, TI Matilde Pacheco, DI Piqui Garicoits y DI Juan Manuel Piedracueva, sumando, contagiando , imitando, creo que copiando también se aprende, sobre todo para el desarrollo de la técnica. Y los trabajos fueron tomando originalidad con el sentimiento de cada individuo llegando a espacios nunca antes vistos.

    La gran mayoría de la lana de “nuestras” ovejas se iba con proceso mínimo de diseño, debemos pensar en trabajar mas con esto con diferentes puntos de vista.
    Quizás el gobierno, las redes, deberían impulsar el desarrollo comercial de estas ideas, también ahí debemos trabajar mucho, mucho mas.

    Esta el Conglomerado de Diseño pero ninguna empresa establecida se animo a participar junto a Ana Livni en la Bafweek, fuimos solos sin poder concretar este proyecto asociativo, este puede ser un indicador de lo que les sucede a muchos.

  7. Mónica Zanocchi says:

    Hoy me pasó algo que me hizo pensar en este post… Vi que estaba el Gallito Luis y pensé en ver si habían oportunidades en el mundo de la moda. Miré del principio al fin y no apareció nada. Eso me hizo pensar en como realmente no es una buena noticia saber que cada vez más jóvenes que no saben bien que hacer deciden estudiar moda por que suena interesante y divertido, cuando no hay muchas oportunidades reales de trabajo formal en el mercado local. En este sentido, hay que agradecer que existen las tradings que dan trabajo a muchos diseñadores aquí en Uruguay. Obvio que lo que primero que te dicen es que no es un lugar para desarrollar la creatividad de uno como diseñador, pero sí desarrollas mucha experiencia en temas claves y reales del mundo de la creación de producto y producción de indumentaria, o sea que lo veo como una opción realmente interesante para muchos diseñadores. Por otro lado, veo que la poca oportunidad que hay en el mercado para trabajos formales, hace que la opción de crear una marca propia sea la de muchos… En este sentido pienso que todavía podemos crecer mucho… Marcas hay, pero lo que más necesitamos (como proyecto país como dijo Daniel) son aquellos diseñadores que se han comprometido de verdad y a largo plazo con sus proyecto de marca propia, como por ejemplo Ana Livni, Major Rey, Srta Peel, Galú, etc. Para eso he descubierto que hay varias organizaciones que ayudan a jóvenes emprendedores a llevar sus proyectos adelante… Creo que es sumamente importante pensar en la marca como un negocio.
    En fin, esto da para más pero lo dejo por aquí…
    Saludos!

  8. ahh mi nombre es Fernando Escuder no Escudero como dice en la foto!

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