Creo que, para empezar a elaborar este post, es fundamental volver a la Historia de la moda argentina (Ed. Emecé, 2006) de la socióloga Susana Saulquin. Preocupada por la identidad, Saulquin afirma que “La historia argentina de la moda es un largo derrotero de trabas e inconvenientes en lo que a originalidad y creatividad se refiere”. En 2001, la constante imitación de Europa cedió su lugar, en un contexto particular de crisis sumado a las primeras generaciones fuertes de la carrera Diseño de Indumentaria en la UBA, al diseño de autor, que finalmente se ocupaba de buscar una identidad local, erguiéndose como un bastión de originalidad en un mundo globalizado sediento de estas expresiones.

De ello se cumplen casi 10 años y desde este lado de la orilla nos preguntábamos que sucedía después de ese boom creativo que en su momento nos dejó boquiabiertos. En busca de respuestas, el martes 10 de agosto viajé, invitada por la Fundación ProTejer y el Observatorio de Tendencias del INTI, al recorrido de la Semana de la Moda Porteña, que incluía tres días de intensas visitas a tiendas de diseñadores de autor. La curadoría corresponde al INTI, que desde hace años desarrolla el circuito X la calle comunicando, en el mar de propuestas de indumentaria de Argentina, qué locales valen la pena visitar.

Me resultó bastante interesante la selección de periodistas invitados, que incluían a tres medios del interior (Córdoba, Tucumán y Mendoza), así como dos brasileños de Porto Alegre (Eduardo Motta de Consultora Radar y Patrícia Parenza de la consultora As Patrícias), y dos bloggers: Vanessa Rodríguez de La vida de Serendipity de Perú y Sofía Calvo de Quintatrends de Chile. Fue bueno descubrir, por un lado, que los blogs son reconocidos como medios de interés para estas organizaciones y, por el otro, que existe una similitud entre las experiencias de todos, obviamente variando de acuerdo al mercado, pero transitando similares caminos en la búsqueda de modelos de comunicación y negocios que permitan dedicarse de lleno a la vocación.

El viaje a su vez se complementaba con el BAF, que como todos los años se realizó en la Rural de Palermo, del 11 al 13 de agosto y al que, debo confesar, prácticamente no concurrí, por otros compromisos comerciales que tuve que atender. Fui el último día, que suele ser un circo de gente, fotógrafos, música que compite y caos organizativo. De todos modos, las percepciones de mis colegas no fueron muy positivas, encontrando el evento demasiado comercial, con poco interés desde el diseño de autor y criticando, por ejemplo, el hecho de que cualqueira que desee entrar lo pueda hacer adquiriendo su entrada. Rescato el bello desfile de Vero Ivaldi, y la prensa especializada destacó las propuestas de Juana de Arco, Kostüme, y la puesta en escena de los Hermanos Estebecorena, a quienes luego dedicaré un post aparte.

El recorrido, sin embargo, fue super interesante, destacando el enorme trabajo del Observatorio y ProTejer en detectar talentos y unirlos bajo una misma comunicación. De hecho, desde la Oficina de Turismo de Buenos Aires, que nos recibió con un increíble material sobre la ciudad y un tour en un double decker, hasta la Cancillería que lleva a 14 diseñadores a una feria de Japón y a desfilar en la Mercedes Fashion Week de NY, o la labor del Centro Metropolitano de Diseño y sus premios, una no puede dejar de aplaudir la gestión pública, al menos en este terreno.


Uno de los temas que más saltó a la vista fue la definición de público objetivo y modelo de negocios que lograron estos diseñadores luego de 10 años de trabajo desde lo emergente y autoral. Así como lo afirmó Nadine Zlotogora, el sueño del local y la marca propia ya se cumplió, y hoy hay que buscar otras motivaciones. Mientras tanto, años de infinitas colecciones, comunicación e instalación del diseño en la sociedad argentina los llevan a buscar otros mercados en el exterior, como en el caso de los Hnos Estebecorena, Mariana Dappiano y Dorina Vidoni; o a expandirse dentro del mercado interno, como lo está haciendo Martín Churba con Tramando, que aumentó su volumen de producción y abre en breve su tercer local en el Unicenter.

Otro item a resaltar es que, al contrario de un mercado como el nuestro, existen muchas diseñadoras de mayor edad que se dedican a públicos más adultos, apelando ya sea al color, a la morfología o a lo diferente. Esto se vio a través de varias de las chicas que nos hablaron de sus marcas en Autoría, una tienda colectiva de diseño y arte, con gente que trabaja hace varios años en el mercado, que quizás no ha llegado a tener su propio local pero sin embargo sigue en carrera por contar con una identidad marcada. Otro caso similar es el de Cosecha Prendas Vintage, una marca romántica que utiliza el tejido de punto para retomar la tradición y desechos de medias de nylon para apostar al cuidado del medio ambiente (y sí tiene su propio local).

En todos los casos, la capacidad de respuesta del mercado interno ante las innumerables propuestas de moda y diseño que surgen es fundamental. Eso es lo que permite, con un público tan fashion lover y consumista como el argentino, que la búsqueda de la identidad, tanto individual como colectiva, hoy coexista junto a la moda más pronta, exportada, trendy y hasta banal, que se repite cuadra tras cuadra en Santa Fe, Cabildo, Córdoba e ainda mais. El BAF es el mejor ejemplo de esta convivencia: algunas joyas de diseño de autor brillan junto a un enorme montaje comercial que deja a los visitantes con gusto a moda.


Muy buena cobertura, Nat!
Muy interesante!
pd- Feliz cumpleaños! :)
Gracias Fer! Beso grande
me encanto que el post tuviera los puntos de vista negativos y postivos a la vez. muy interesante!
Gracias Romina! Esa es un poco la idea… y además Argentina es la tierra de las contradicciones :)