La historia va así: en setiembre de 1954, Le Corbusier escribe a sus amigos en Buenos Aires, los Curatella, para pedirles una nueva alfombra de pelo de vaca que reemplazara la que, en 1929, en su visita al Río de la Plata, le supo regalar Victoria Ocampo.
Esta alfombra, que Le Corbusier amaba y que era hasta tema de peleas conyugales con su esposa Ivonne, es el punto de partida para el proyecto 5 Narrativas, 5 Edificios, presentado por Emilio Nisivoccia, Sebastián Alonso, Martin Craciun y Lucio de Souza y elegido como representante uruguayo en la 12a Bienal de Arquitectura en Venecia, que abre sus puertas mañana 29 de agosto de 2010. El trabajo presenta cinco edificios emblemáticos en Uruguay: Estadio Centenario, Palacio Salvo, Represa Rincón del Bonete, planta industrial del Frigorífico Anglo en Fray Bentos y Edificio Panamericano; a través de videos que se van proyectando en las paredes. Y, uniendo todos los edificios, una versión en gigante de la alfombra de vaca de Le Corbusier.
La alfombra que luce en las fotografías interiores del apartamento de Le Corbusier era de cuero blanco y negro, estaba compuesta por veinte rectángulos de 80 por 56.5 centímetros y medía un total de 4 por 2,26 metros. La versión que se presenta en la muestra es una cita y ya no una réplica: respeta el color y la textura así como también la dimensión de los paños, aunque es bastante más mullida y mucho mayor en tamaño. Pero sobre todas las cosas, comparte con la alfombra de Le Corbusier, y con toda alfombra —rota o apolillada— que cada uno guarde en la memoria, una misma e idéntica vocación por la demora. Por hacer del suelo algo mullido y blando donde discutir el mundo mientras pasa el tiempo.
El arquitecto Emilio Nisivoccia, responsable del proyecto, profundiza un poco más sobre la experiencia:
¿Cúando se plantearon presentarse al llamado de la Bienal de Arquitectura?
Hace dos años Facultad de Arquitectura hizo un primer llamado para postular proyectos a la Bienal, en esa ocasión discutimos ideas y al final decidimos no presentarnos. Entre otras cosas porque los plazos no calzaban con el proyecto y era imposible asegurar que las cosas fueran a funcionar como era debido.Ese mismo año iniciamos el LbPC, un curso opcional en Facultad de Arquitectura. Luego trabajamos para Post it City e hicimos unas cuantas cosas más y, además ampliamos el grupo de trabajo. Así que para este llamado ya teníamos un camino recorrido y una mayor experiencia.
¿Cómo fue el proceso creativo para llegar al proyecto?
Reuniones y discusiones. Muchas. Lo primero que estuvo claro fue trabajar sobre edificios o mejor, piezas de arquitectura, en Uruguay y además hacerlo en video. Lo segundo fue evitar el folklore o el folleto de divulgación turístico. Está claro que hablamos desde Uruguay, que nuestro observatorio es bien concreto porque nunca quisimos renunciar al conocimiento empírico, pero también que el discurso debía hablar sobre arquitectura sin adjetivo alguno. Cuando leímos la presentación de la curadora, Kazuyo Sejima, nos pareció que había muchas facetas de nuestro trabajo que encajaban con el espíritu de la curaduría, entre otras cosas porque nos interesaba entender la arquitectura, tanto como cualquier objeto, a partir de múltiples registros y lenguajes. La arquitectura no es sólo una cosa sino una multiplicidad de representaciones que se construyen sobre ella y la gran ventaja que tiene frente a otras artes es que envejece, se usa y se altera y, además forma parte de nuestra vida cotidiana.
¿Por qué Le Corbusier?
No es tanto Le Corbusier como la alfombra que tenía en el salón de su apartamento. Una alfombra de cuero de vaca, blanca y negra bien peluda, hecha con rectángulos de 0,80 x 0,58 que le regaló Victoria Ocampo en 1929 cuando visitó el Río de la Plata. En los años cincuenta la alfombra de Le Corbusier estaba a la miseria y el tipo les pidió a los Curatella en Buenos Aires que le ayudaran a conseguir una igual. Cualquiera de nosotros ha tenido una alfombra de cuero o al menos pasó una tarde echado sobre los pelos del animalito que trajo Hernandarias y figura en el escudo nacional. Así que teníamos a Le Corbusier, a nosotros mismos, al Uruguay, a una estrategia nómade bien aceitada para construir lugares en cualquier emplazamiento y a las millones de imágenes que pueden asociarse desde cualquier sitio del planeta que sepa mirar el mundo echado en una alfombra. Estaba todo junto, mezclado y reunido en un mismo elemento. La alfombra que presentamos es un objeto tan ambiguo y múltiple como las arquitecturas que registramos. Pero además de un objeto la alfombra construye un lugar, una demora. Esta es la idea.
¿Cómo dialoga su propuesta con las que conocen de otros pabellones?
Apenas si empezamos a conocer las propuestas de los otros pabellones en la medida que empiezan a publicarse noticias más afinadas. Al principio suponíamos que por ser uruguayos íbamos a seguir siendo una nota extraña, pero acabamos de descubrir que la muestra de Portugal tiene muchos, sino demasiados, puntos de contacto con la nuestra. Ellos hicieron 4 películas sobre 4 casas de arquitectos y nosotros 5 cortos sobre 5 edificios, unos de autor conocido y otros anónimos. Es muy buena la coincidencia.
¿Cómo confeccionaron la alfombra?
La alfombra la hizo Bertoni y el sistema de confección fue propuesto por Fabián Melo. Hay que decir que quedó muy bien. No es una réplica de la que tenía Le Corbusier, y nunca fue la idea, sino solo construir una cita. Entre otras cosas porque queríamos cubrir una superficie bastante mayor. Bertoni nos propuso hacer baldosas en MDF de 0,80 x 0,58 con un bajo alfombra al medio y el cuero como revestimiento, son fáciles de transportar y montar y, además, son mullidas y dejan el cuero tenso y sin arrugas. Realmente la alfombra está muy bien e invita a zambullirse.
¿Existe una postura particular sobre la arquitectura hoy en Uruguay?
No creemos exista tal cosa, nosotros no la tenemos y probablemente tampoco sea demasiado importante. La arquitectura es un terreno para discutir y hacer, una técnica que sigue interrogándose a sí misma y ensayando las formas más diversas para intentar hacer del mundo un buen sitio donde vivir. Por fortuna Uruguay tiene una excelente Facultad de Arquitectura cimentada en una larga tradición, en muchos y muy buenos estudiantes, en funcionarios capaces, en docentes que ponen dedicación y cariño a su trabajo y en autoridades de cogobierno que actúan con compromiso e inteligencia. Uruguay funciona cuando trabajamos en equipo, no tenemos personajes rutilantes pero sí una manera de hacer las cosas difícil de encontrar en otros sitios. Si se continúa con la política de realizar concursos para la Bienal y se sigue apostando a la Facultad de Arquitectura las muestras que siguen seguro van a ser mucho mejores. Entre otras cosas porque necesitamos acumular experiencia y esto lleva tiempo y continuidad. Pero las cosas van por muy buen camino y la arquitectura en Uruguay goza de buena salud.
¿Qué esperan de Venecia bienal?
En principio nada. Es decir, vamos a conversar de arquitectura con nuestros pares, a intercambiar ideas, compartir un evento y en todo caso, buscar gente interesante con la que hablar. Lo importante será representar a la facultad y luego recoger contactos, experiencia y vínculos que puedan volcarse en lo cotidiano para seguir creciendo. Ninguno de nosotros se hará famoso con la muestra pero, en cambio, podemos contribuir al proyecto colectivo y de esto se trata.
De todas maneras también estamos convencidos que tenemos cosas para decir y las decimos, pero como tampoco somos ingenuos está bien claro cuál es el terreno donde nos movemos. A partir de la muestra nadie va a salir a contratar arquitectos en Uruguay y además, un planteo de este tipo sería ridículo, lo mismo que hacer de la participación uruguaya un catálogo de playas para seducir veraneantes. Si pretendemos jugar en ligas mayores debemos pararnos a un mismo nivel y construir discursos, de esto se trata la bienal y éste el desafío.
¿Y de Venecia ciudad?
Por fortuna los integrantes del equipo conocemos Venecia, unos más y otros menos, y es una ciudad increíble. No sólo por la geografía o el paisaje pintoresco sino también porque tiene un tiempo y una historia muy particular. Venecia se la puede leer desde Thomas Mann, Simmel, Ruskin y obvio Nietzsche, como ciudad de las “mil soledades juntas”, esto lo dijo Nietzsche y vale la cita porque es muy buena. Para colmo el aforismo termina diciendo “un mensaje para los hombres del futuro”.
Pero a Venecia también se la puede recorrer desde el Renacimiento. Manfredo Tafuri, que fue el historiador más potente que trabajó sobre arquitectura, pensaba que Venecia era una ciudad muerta por suicidio, una república incapaz de plegarse al tiempo moderno que decidió permanecer fuera por decisión propia y consciente. Algo así como un fantasma que, como los de Shakespeare, tiene la extraña capacidad de inquietar el presente. En todo caso Venecia es una lección de vida que supera cualquier bienal y la pregunta es muy oportuna porque vamos a tener que hacernos de un tiempo extra para visitar a los Giorgione, Tiziano, Sansovino, los pintores de vedutas y luego recorrer innumerables rincones abandonados.
5 Narrativas, 5 Edificios es la muestra del pabellón uruguayo en la 12a Muestra Internacional de Arquitectura en la Bienal de Venecia, “People meet in architecture”, por primera vez dirigida por una mujer, la arquitecta japonesa Kazuyo Sejima.
La exposición permanecerá abierta al público desde el 29 de agosto hasta el 21 de noviembre de 2010.
Información actualizada sobre el pabellón uruguayo aquí





hola natalia,
muy buena la nota!
abrazo
felipe
Genial post. esperaremos noticias de cómo les fue… q imagino les va a ir de maravilla, son un buen equipo.
Amo mi facultad. Ya retomaré.
Emilio, un gran referente.
y qué bien quedó la alfombra!
Muy bien y espero que tengan mejor suerte que el último grupo que se presentó a la Bienal de Venecia. Cuando visité las instalaciones, el pabellón uruguayo era el único que estaba cerrado. Le pregunté a los vecinos y me dijeron que un día amaneció cerrado y nunca más volvieron a ver a los responsables.
me encanto!! q interesantísimo, muy buena nota.
Muchas gracias a todos! Y ojalá que funcione bien, y no como lo vio Milonga. Creo, según la capacidad del equipo, su seriedad y trayectoria, que va a ser un gran paso para Uruguay! Y estaría bueno que eso después se mostrara acá, definitivamente me quiero tirar a conversar en esa alfombra