
Serie: “El Camino del Lindo.” | Texto y Fotos: Pablo Gimenez.
La moda es un sistema complejo – de eso no podemos dudar – y tiene a la transgresión como constante, sea cual sea la actitud a tomar en sus acciones transversales. Así, no podemos dejar de lado a sus mayores protagonistas. Con su imagen y porte, los modelos conforman gran parte del imaginario que esta industria nos reserva para cada temporada de pasarelas.
Así como en tendencias hablamos de cuál color o cuál silueta es la protagonista, de igual forma manejamos cuál o qué tipo de modelo queda fuera o dentro del circuito, aunque hoy claramente son otros los matices.
A modo de obligado resumen, destacados en esta temporada son los rostros y cuerpos súper andrógenos, melenas largas y caras altamente facetadas y definidas, alejándose por completo de la imagen del modelo aceitado y fortachón con facciones a lo Ken que tanto imponía el finado Gianni en los opulentos y Menemistas 90.



Hoy la realidad es otra, y la personalidad y actitud en ellos, parecería ser todo a la hora de elegirlos, defendiendo claramente la diversidad y la tolerancia estilística tan en boga que propone la moda hoy.
Largas barbas, tatuajes faciales, elaborados bigotes y rizos a lo Hayworth (entre otros signos identificatorios de la masculina hipermodernidad) son un buen plus para poder seleccionarlos como los outsiders del gusto tradicional ya que de diferenciarse se trata el negocio.



Estos pequeños y agraciados seres, que en su mayoría rondan entre los 18 y 20 años, son los auténticos proveedores de ilusión para un público que ve en ellos, más allá de las elaboradas vestiduras, un modelo a seguir de manera individual. Entonces resulta difícil poder agrupar características y rasgos generales, aparte de ser cortados por las mismas tijeras al metro ochenta y siete, siendo casi el único común denominador entre ellos, además de una pronunciada delgadez.
Asediados por fotógrafos, bloggers y estudiosos, fuera de las luces del “catwalk” estas criaturas se descubren como seres exquisitos y de gran actitud (en su gran mayoría). Alegres, bien dispuestos, universitarios y movedizos son una de las grandes atracciones de cada temporada.
“El Camino del Lindo” siguió sus pasos por Milán y París, se sumergió superficialmente en sus vidas (a modo de muestra de este inusual trabajo de campo), compartió charlas, ahondó en sus planes futuros e intereses, se entrometió como pudo en inaccesibles backstages para ver sus reacciones ante las tendencias propuestas, y registró con cámara en mano momentos de esparcimiento y jolgorio, descubriendo en ellos mucho más que una cara bonita.
A ellos mi pequeño homenaje y mis gracias profundas.
También a todas las personas que colaboraron sin comprender quizás muy bien cuales eran mis verdaderas intenciones.
















Que el camino del lindo no termine ?
ricos :)
si, si, que el camino del lindo no termine aqui!
me encantó todo, excelente trabajo!
Uy ché, a ver si los lindos se vienen a caminar por Montevideo y podemos volver a esta ciudad una parada insalteable en ese viaje!!
Muy interesante, divertida la idea. Y una cosa indiscutible, la actitud es (casi) todo.
Wow!!! qué chiquitos!! comparto toalmente.. qué continue el caminoo..
Besoos
Muy buen trabajo me encanto, felicitaciones!!!
Por Dioooos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!